JUAN MANUEL DE ROSAS Y "LA INTERNACIONAL"

Historia-Hispanidad Martes 3 de Octubre de 2017

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Don Juan Manuel de Rosas

Durante el año 1872, Josefa Gómez, amiga y confidente de Juan Manuel de Rosas, requiere la opinión del exiliado respecto a los acontecimientos políticos que sucedían en Europa.

Rosas le da su opinión en carta escrita desde Southamptom el 11 de septiembre de 1872:

"En la circular de Mr. Favre (Ministro de RREE de III República Francesa) a los Agentes diplomáticos del Gobierno Francés en la Naciones extranjeras, parece haber copiado una gran parte de mis cartas relativas, al Honorable Lord Vizconde Palmerston, sobre lo que se debía esperarse de la titulada “Sociedad Internacional de los Trabajadores”

Habla ya en lo alto: reconoce el incendio de París como un hecho de ellas, necesario y justo. De la conclusión de los Curatos, clérigos y frailes: Hace poco dijo uno de sus miembros en un discurso en Sussex, Condado de este Imperio Británico, ante millares de personas que lo escuchaban “no estar lejos el día en que él, con sus propias manos, pondría fuego a los Palacios de la Aristocracia de Londres”.

Los documentos oficiales acreditan los escándalos de la “Internacional”. La circular referida de Mr. Favre dice en algunos de sus párrafos:

“La Internacional” es una sociedad de guerra, y de odios, que tiene por base el ateísmo y el comunismo; por objeto la destrucción del capital y el aniquilamiento de quienes lo poseen, por medio de la fuerza brutal del gran número, que aplastará todo de cuanto intente resistirle.

Tal es el programa, que con una cínica osadía han propuesto los jefes de sus adeptos; lo han enseñado públicamente en sus Congresos, insertado en sus periódicos.

En su calidad de potencia, tiene sus reuniones y sus órganos. Sus Comités funcionan en Alemania, en Bélgica, en Inglaterra y en Suiza. Tienen numerosos adherentes en Rusia, en Austria, en Italia, y en España. En cuanto a sus reglas de conducta, las han comunicado demasiadas veces, y no es necesario demostrar largamente que son la negación de todos los principios sobre los que descansa la civilización.

“Pedimos (dicen en su publicación de 25 de Marzo de 1869) la legislación directa del Pueblo, por el Pueblo; la abolición del derecho de herencia individual, para los capitales, y los útiles de trabajo; el ingreso del suelo en las propiedades colecgtivas”.

La Alianza se declara atea (dijo en el Congreso de Londres que se constituyó en Julio de 1869), quiere la abolición de los Cultos, la sustitución de la ciencia a la fé, y la justicia humana, a la justicia Divina; la abolición del Matrimonio. Pide ante todo la abolición del derecho de herencia a fin de que en lo futuro, el goce sea igual a la producción de cada cual, y que en conformidad a la decisión tomada por el último congreso en Bruselas, las tierra, los útiles de trabajo, así como cualquiera otro capital, entrando a ser propiedad colectiva de toda la sociedad, solo puedan ser utilizados por los trabajadores; esto es, por las Asociaciones agrícolas e industriales.

Si tales inauditos escándalos se siguen callando, ¿qué hay que esperar? ¿Qué más? ¡Es triste todo! Pero aún es más triste se oigan y callen los principios sin cuento, que esa Sociedad profesa, y reclama en alto!...”

Juan Manuel de Rosas. Southaumptom, 11 de septiembre de 1872.

Autor: Leonardo Castagnino - La Gazeta Federal

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