Difusión Lunes 23 de Septiembre de 2013

QUIEREN ELIMINAR EL FERIADO DE LA 'INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA'

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Una vez más, nos enfrentamos a otro intento de destrucción de la Cultura Nacional. Nos referimos al proyecto presentado por la Coalición Argentina por un Estado Laico. Se trata de eliminar la festividad de la “Inmaculada Concepción de María” que se celebra el 8 de diciembre, y remplazarla un par de días después, esto es el 10 de diciembre, por el “Día de la Democracia y los Derechos Humanos”.

La ley es breve, sin embargo los autores han desarrollado una larga justificación, llena de argumentos manidos, falaces y que en algunos casos se contradicen a sí mismo. No cabe sacar mucho provecho de la mayor parte de esta argumentación, pero encontramos en ella, una cierta cantidad de conceptos que deben ser aclarados y rebatidos.

En primer lugar nos referiremos a la invocación de los valores democráticos para fundamentar el proyecto. Cambiar un feriado religioso por uno político, no se encuadra en la práctica real de la democracia, salvo que este cambio responda a una manifestación de la mayoría de la población, cosa que en este caso no se da. Pareciera ser que los autores del proyecto ignoran que la mayoría de la población argentina es católica. Entonces resulta dudosa la calificación de democrática adjudicada a la designación de este feriado.

A lo largo del extenso texto que pretende legitimar la propuesta, se hace una serie de referencia a la Constitución Nacional. Curiosamente no se menciona su Preámbulo, que recurre a Dios como “fuente de toda razón y justicia”. Más allá de las diferentes laicizaciones que ha sufrido la voluntad de los Fundadores de la Patria, cosa que ya se manifiesta en la Constitución de 1853, y que se ha profundizado posteriormente, se pone en pie de igualdad a una conmemoración de hechos recientes, secundarios en sí mismos y se deja de lado un valor sagrado para millones de argentinos. Ello implica, entre otros conceptos, ignorar el origen verdadero de los colores patrios, inspirados en el manto de la Santísima Virgen. Consecuentemente lesiona la fe de la más importe parte de nuestra población, y lo que es peor, traiciona la orientación que la mayoría de los fundadores de la nacionalidad quisieron otorgar a su patria naciente.

Como no podía ser menos, se recurre a arcaicas expresiones ofensivas para la Iglesia Católica, ya que al referirse al Santo Padre se le trata de “Gobernante de un Estado extranjero”. En efecto, si leemos a Don Camilo de Giovanni Guareschi, encontraremos esta expresión, puesta por el autor en la boca de Pepón, el alcalde comunista. Tengamos en cuenta que esta obra fue escrita hace ya bastante más de medio siglo.

Honrar a esta institución que se da en llamar Derechos Humanos, suena realmente ofensivo. Por ahora vemos que estos “derechos” han servido para defender a delincuentes de diferentes clases. Casi a diario nos enteramos de los reclamos de grupos de ciudadanos honestos que reclaman justicia por sus parientes muertos a tiros, apuñalados por malvivientes o simplemente desaparecidos. Nunca vemos que los personeros de los Derechos Humanos estén presentes en estos reclamos ni hayan aportado ayuda alguna a familiares de las víctimas. Por si esto fuera poco, no es raro que una persona que se defendió resulte castigada, porque los malvivientes eran menores de edad. Existe en la población la sensación de que la delincuencia tiene más derechos que las personas honestas, que para su protección deben vivir cada día más enrejadas. La actuación de la organización de los Derechos Humanos, parece no ser ajena a esta percepción de la realidad que vivimos a diario. Entonces no se comprende cual es la razón de festejar a una organización semejante, cosa que pretende esta coalición.

La referencia a la “libertad, igualdad y fraternidad” de la Revolución Francesa, demuestra la ignorancia histórica de quienes quieren imponer esta nueva ley. Esto merece una explicación. La libertad en connatural de los seres humanos, únicos seres vivos que gozan de esta capacidad. Esta libertad procede del hecho de que los hombres están hechos a “imagen y semejanza de Dios” y por ende tienen “libre albedrio”. Poéticamente se suele hacer referencia a la libertad del viento o de los pájaros. Pero la realidad es que los vientos son consecuencia de un sistema de temperaturas, de la orografía y de la irradiación solar y se generan de acuerdo con una mecánica térmica. En cuanto a las aves, quien conoce un poco de etología, sabe del agotador trabajo que realizan para construir el nido, defender y criar sus pichones. La igualdad y la fraternidad a su vez, proceden de la filiación divina de todos los seres humanos. Si consideramos las personas desde el punto de vista anatómico, antropométrico, intelectual, afectivo, etc. no encontraremos dos idénticas, somos todos individuos únicos, porque así nos ha creado Dios. Finalmente la fraternidad, la única verdadera, procede de esa filiación, porque no existe hermandad sin una paternidad común. La materialización de estos conceptos espirituales de origen cristiano, destruye su auténtica naturaleza. En síntesis, somos iguales y hermanos porque Jesucristo, al hermanarnos con Él, otorgó a los hombres la condición de ser hijos adoptivos de su Padre. Dicho en forma sencilla, los conceptos de igualdad y fraternidad tienen su fuente histórica en el Cristianismo. Las otras asociaciones declaradas como hermandades, por ejemplo la masonería, no son más que un remedo engañoso de la verdadera fraternidad.

Desde el punto de vista religioso, cuando el papa Pio IX redactó la bula Ineffabilis Deus, allá por la mitad del siglo XIX, no hizo sino reafirmar con la categoría de dogma de fe, lo que los católicos tenían por cierto e inobjetable. Esta convicción se encontraba en la tradición católica desde un principio. Por lo tanto, calificar a este acto, como fruto de la decisión de un grupúsculo de la jerarquía de la Iglesia, es otra falacia.

En esta extensa fundamentación no podía faltar alguna referencia al “genocidio”. Aquí, nuevamente quienes redactaron el documento parecen carecer de una información histórica suficiente. En efecto, reivindicando los conceptos de la revolución de 1789/1799, se olvidan o ignoran que el primer genocidio, históricamente establecido, fue consecuencia de este movimiento revolucionario, cuando la Comuna, emitió la orden escrita –y por lo tanto verificable– de exterminar a los vendeanos, hombres, mujeres, niños, casas, animales, iglesias, castillos y campos. Como consecuencia La Vendée perdió el 85% de su población.

Creemos innecesario extendernos en la denuncia de los vicios y falacias de la fundamentación de semejante proyecto. El hecho concreto y solapado, es que en realidad se trata de un nuevo ataque a la cultura cristiana de nuestro país, a una dimensión fundante de la nacionalidad argentina, un paso más, hacia la destrucción cultural y un nuevo esfuerzo, para desdibujar la naturaleza misma de la República Argentina y de su cultura.

Amigos, compatriotas, no hemos de aceptar la destrucción de nuestro patrimonio histórico. Como en otras oportunidades, lo que está en juego, es la intención de corroer las bases históricas y antropológicas de nuestra sociedad y remplazar la misma por abstrusas ideologías. Es preciso difundir este tipo de ataque solapado, advertir y concientizar la población, para que, como ya manifestamos en otras oportunidades, todos nosotros, cada uno en la medida de sus posibilidades, rechace semejante proyecto que compromete la integridad de la Patria y de nuestros hijos.

Fuente: Foro de Cuyo

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