Mexicanos y argentinos, los más corruptos de AL
Coima
En México (y en Argentina) muchos al escuchar la palabra corrupción, probablemente lo primero que imaginan es un policía recibiendo ”mordida” o un político haciendo “transas” y negocios chuecos. Lamentable pero cierto, y es que de acuerdo con el informe de Transparencia Internacional (TI), un 71 por ciento de los mexicanos consideran que éste cáncer ha incrementado.
El informe, detalla que Argentina encabeza la lista de los más corruptos en el Hemisferio Occidental, ya que un 72 por ciento de los ciudadanos así lo consideran. Lo peor es que los mexicanos estamos a nada de ser los “reyes” de la corrupción, la diferencia es solamente un punto.
Otros países latinoamericanos que fueron encuestados son: Brasil, Bolivia, Colombia, Chile, El Salvador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela, siendo Bolivia, México, Paraguay y Venezuela los que han arrojado los peores puntajes en la mayoría de las preguntas.
“En México muchos somos participes de la corrupción, ejemplo de ello es cuando damos dinero al transito para que no nos quite las placas del auto, o cuando damos otro tanto para entrar en algún programa de apoyo, todo es un circulo vicioso que si nosotros no queremos nunca terminará”, comentó Martha, de 37 años y madre de dos hijos.
Para Alejandro Salas, responsable del departamento de las Américas de TI “la corrupción sigue siendo un tema de primera importancia para los latinoamericanos” ya que los partidos políticos son desde años atrás la institución peor calificada por los encuestados, que le dan en promedio 4.2 puntos en una escala en la que cinco es corrupción extrema, pero la policía con cuatro puntos y el poder judicial con 3.9 mantienen una constante caída de imagen en el continente.
“La corrupción nace por la falta de principios, si en casa un padre hace lo incorrecto frente a los hijos, ellos lo consideran un acto normal. Yo he tenido muchos alumnos que me han ofrecido lo que sea a cambio de un mejor promedio, éste es un ejemplo simple pero lamentablemente muy común en las instituciones educativas”, expresa Mario, profesor de preparatoria.
Cabe señalar que Transparencia Internacional es una organización mundial que hace campaña contra la corrupción e intenta incrementar la conciencia de los dañinos efectos de esta lacra y trabaja para desarrollar medidas para atajarla. Las encuestas se realizas en cada país y son los ciudadanos quienes califican a sus gobiernos y a sus partidos políticos.
Según analistas del organismo, el que Argentina y México lideren la lista de corrupción no es algo nuevo ni sorprendente, ya que “son países que lo tienen todo para salir, pero en los que año a año surgen problemas”. Por el lado de Venezuela y Paraguay los resultados están relacionados a una debilitada institucionalidad.
El estudio también señala que los mexicanos al igual que los bolivianos, salvadoreños y venezolanos, consideran que entre las instituciones publicas, los organismos policiacos son los más corromperles.
En materia política, Brasil y México se sitúan en los más alto niveles de corrupción dentro de los partidos políticos. En nuestro país hay ejemplos recientes como el excesivo gasto efectuado durante las elecciones pasadas, además del gran número de irregularidades cometidas por los partidos las cuales fueron reportadas con multas de 341 millones de pesos efectuadas por el IFE. No es algo nuevo, pero si el pan de cada día.
Otro dato importante es que en los últimos dos años, en estos dos países se manifestaron movimientos sociales críticos.
En éste mismo informe destaca un lado positivo: nueve de cada 10 encuestados en todo el mundo (114 mil personas en 107 países) dijeron que están dispuestos a actuar contra el cáncer de la corrupción.
España está en el estrato de confianza más bajo de la encuesta: entre el 4i por ciento y el 60 por ciento piensan que los ciudadanos pueden hacer algo. En la escala más alta están Brasil, México, Paraguay, Perú y Venezuela.
Nuestra Opinión
Ya lo sabíamos, pero lo mismo es muy triste confirmarlo.
Los que nos esforzamos por ser honestos, estamos muy cansados de ver cómo nuestra Patria es desangrada desde hace generaciones. También de la impotencia ante tamaño latrocinio y, en definitiva, de ver cómo el futuro se nos escapa de las manos.
Ante estas nuevas elecciones legislativas, volvemos a ver las mismas caras de siempre y las mismas promesas de cambio, que nunca llega.
Pero alguna vez debemos convencernos que el verdadero cambio, la renovación real de clase política debe llegar de una vez por todas. Pero esa esperanza, supone un gran esfuerzo personal; una disposición interior que se base en la verdad y no en las promesas delictivas de quienes quieren capturar nuestros votos. Debemos pensar -no tanto en nosotros- sino en las generaciones que vienen. Debemos pedir ayuda a Dios -el que todo lo sabe y lo puede- pues es claro que sin Él -ya probamos- todo nos ha ido mal.