LAS FALSAS DENUNCIAS, MATAN
La calumnia es una mentira
Ciudad del Vaticano (Miércoles, 17-04-2013, Gaudium Press) En la mañana del lunes el Papa celebró misa en la capilla de la Casa Santa Marta, en el Vaticano, con la presencia de los funcionarios del Servicio telefónico vaticano y del Sector de internet vaticano.
En la celebración el Papa Francisco invitó a los presentes a rezar por los muchos cristianos que son martirizados en nuestros días, aquellos que son falsamente acusados, perseguidos y asesinados por odio a la fe. Usando un lenguaje duro, el Santo Padre habló de la calumnia como uno de los peores y más despreciables actos humanos.
En la homilía, el Pontífice comentó el martirio de San Esteban. Esteban, el primer mártir de la Iglesia, es una víctima de la calumnia. Y la calumnia es peor que un pecado: la calumnia es una expresión directa de Satanás."La calumnia destruye la obra de Dios en las personas", fue lo que afirmó el Papa Francisco.
La lectura de los Hechos de los Apóstoles presenta a Esteban, uno de los diáconos escogidos por los Apóstoles, que es llevado al Sanedrín por causa de su testimonio del Evangelio. Delante del Sanedrín aparecen "falsos testigos" que acusaron a Esteban.
El Papa Francisco fue directo: los enemigos de Esteban usaron "el camino de la lucha sucia, la calumnia", porque -observó- "no bastaba el combate honesto, la contienda entre hombres de bien".
"Donde hay calumnia está Satanás"
"Todos nosotros somos pecadores: todos. Tenemos pecados. Pero la calumnia es otra cosa. Es claro que es un pecado, pero es otra cosa. La calumnia quiere destruir la obra de Dios; la calumnia nace de una cosa intrínsecamente mala: nace del odio. Y quien hace el odio es Satanás. La calumnia destruye la obra de Dios en las personas, en las almas. La calumnia utiliza la mentira para seguir adelante. Y no dudemos: donde hay calumnia está Satanás, él mismo".
Esteban, comentó el Papa, no retribuyó la mentira con la mentira, "no quiso seguir por aquel camino para salvarse. Él miró al Señor y obedeció a la ley", permaneciendo en la paz y la verdad de Cristo. Y es lo que "sucede en la historia de la Iglesia" - reiteró -, porque del primer mártir hasta hoy son numerosos los ejemplos de quien testimonió el Evangelio con extremo coraje:
"Pero el tiempo de los mártires no acabó: también hoy podemos decir, en verdad, que la Iglesia tiene más mártires que en el tiempo de los primeros siglos. La Iglesia tiene muchos hombres y mujeres que son calumniados, que son perseguidos, que son asesinados por odio a Jesús, por odio a la fe: uno es asesinado porque enseña catecismo, otro porque carga la cruz... Hoy, en muchos países, los calumnian, los persiguen... son hermanos y hermanas nuestros que hoy sufren, en este tiempo de mártires".
El Santo Padre subrayó que nuestro tiempo "es una época con más mártires que en los primeros siglos".
"Pidamos a la Virgen María que nos proteja, y en los tiempos de turbulencia espiritual el lugar más seguro es bajo el manto de Nuestra Señora. Es la madre que cuida de la Iglesia. Y en este tiempo de mártires es ella, de cierto modo, la protagonista de la protección. Es la madre. (...) Digamos a ella con fe: 'La Iglesia está bajo tu protección, oh madre. Cuida de la Iglesia'." (JS)
Nuestra Opinión
Las falsas denuncias constituyen calumnias, que matan a los niños y sus progenitores.
Por eso hemos elegido reiterar la nota, esta vez con otro título; para seguir con nuestra cruzada en contra de la ideología de género.
La 'superioridad femenina extrema' que impone la 'ideología de género', ha traído consigo una inmensa carga de dolor y frustración a miles -sino millones- de niños en todo el mundo. Y con ellos, los padres que se ven obligados a dedicar el 90% de su tiempo y recursos económicos en aras de participar en la vida de sus hijos.
En la Argentina, la calumnia es un delito (art. 109, Código Penal) y consiste en: "La falsa imputación de un delito que dé lugar a la acción pública"; y la injuria (art. 110), cuando se "deshonrare o desacreditare a otro"
Ambas figuras criminales, son delitos contra el honor de las personas; pero esencialmente lo que se castiga es la mentira.
Las falsas denuncias, siempre conllevan un ataque al honor de los padres y una profunda agresión contra los niños.
La 'ideología de género', como que es una gran mentira o falacia, se vale de las falsas denuncias para lograr sus objetivos de destrucción de las familias y de los niños.
Quien miente, no obstante, recibe como consecuencia el descreimiento y la desconfianza. Claro que esto no sirve -por sí solo- para dar respuestas a los graves problemas que trae, pero sí para tomar conciencia del inmenso daño que hace a la sociedad, pues -como dice el Papa Francisco- esas mentiras MATAN y producen MILLONES de mártires en todo el Mundo.