“Cada año son asesinados cien mil cristianos”
Iglesia quemada
El observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, denunció ayer, martes 28 de mayo, durante su intervención ante el Consejo de Derechos Humanos de la organización tanto “serias violaciones de la libertad de culto en general”, como “ataques sistemáticos contra comunidades cristianas en particular”, sobre todo en África, Asia y Oriente Medio.
Según “investigaciones fiables” se ha llegado a la “chocante conclusión” de que “más de 100.000 personas mueren cada año por motivos que tienen alguna relación con la fe”, denunció monseñor Tomasi, en el curso de la 23ª sesión del diálogo interactivo entre el Consejo de derechos humanos y el Alto Comisariado.
El arzobispo además recordó que muchos cristianos sufren el desarraigo forzado, “la destrucción de sus lugares de culto, la violación, la violencia y el secuestro de sus líderes”, como sucedió hace poco con los dos obispos de Aleppo, en Siria.
Muchos de ellos, añadió, “son el fruto del fanatismo, de la intolerancia, del terrorismo y de leyes discriminatorias”. Además, dijo monseñor Tomasi, en algunos países occidentales, “en los que la presencia cristiana ha sido, históricamente, parte integral de la sociedad”, se refuerza la tendencia a “marginalizar al Cristianismo de la vida pública”, ignorando su aporte social e histórico y llegando incluso a “restringir la capacidad de las comunidades de fe para seguir desarrollando sus servicios caritativos”.
Medio Oriente, África y Asia son los lugares donde se producen mayores violaciones contra la libertad religiosa, “fruto del sectarismo, de la intolerancia, del terrorismo y de las leyes de exclusión”, concluyó.+