Difusión Martes 26 de Marzo de 2013

24 de marzo de 1976: MÁS PREGUNTAS QUE RESPUESTAS

0_junta-militar-1976.jpg La Junta Militar

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- Por Pablo Dócimo - Es muy difícil, después de más de treinta y cinco años, decir algo —o escribir, en este caso— sobre el nefasto golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 y no caer en la redundancia o aportar algún dato nuevo.

Sin embargo, para quien suscribe, a pesar de haber pasado tanto tiempo, existen algunas preguntas a las que todavía no he podido encontrar respuestas. Estas preguntas devienen de un pensamiento filosófico que es “historia no comprobable”. Historia no comprobable sería, por ejemplo, preguntarse qué hubiese pasado si Herminio Iglesias no hubiese quemado el ataúd en el acto de cierre de campaña de octubre de 1983. Seguramente, y esto sería lo no comprobable, la fórmula Luder-Bitell habría resultado vencedora.

    Y aquí surgen mis primeras preguntas: ¿Qué medidas hubiese tomado el gobierno Justicialista con los responsables del “proceso”? ¿Se habrían animado a enjuiciar y enviar a prisión a los genocidas cuando todavía tenían las armas en sus hombros? Y con los guerrilleros ¿qué hubieran hecho?

    Vale recordar, que la plataforma política del Justicialismo proponía una especie de indulto implícito o encubierto o de hecho o como más le guste llamarlo, tanto para los militares como para los subversivos; esto abre otra incógnita: ¿No hubiese sido “olvido y perdón”?

    Pero, lamentablemente, aquí no terminan mis preguntas sin respuestas. También me gustaría saber qué tendrían que haber hecho las fuerzas de seguridad (Ejercito, Gendarmería, Policía, etc.) en los años 1973, 74, 75, 76; ¿Permitir que se realicen atentados involucrando a gente inocente y quedarse de brazos cruzados?

    Volviendo a la historia no comprobable, supongamos que los “revolucionarios” hubiesen resultado vencedores en su “lucha armada”, ¿No hubiesen tomado el poder por la fuerza al igual que los militares? Y eso, ¿No sería también un gobierno de facto o una dictadura como la que estamos criticando?

    Pero esta pregunta sin respuesta me lleva a otra un tanto mas profunda: ¿Qué hubiesen hecho —siempre siguiendo con la historia no comprobable— los extremistas (en caso de haber vencido, por supuesto) con los militares? ¿No tendríamos otro tipo de desaparecidos?

    Por ultimo, quisiera que el lector reflexione y se haga a sí mismo las siguientes preguntas: ¿Los terroristas, no secuestraban, no mataban, no torturaban, incluso a personas inocentes? Por otro lado, ¿Cuál era el sentimiento de la gente, en su gran mayoría, en ese momento?

    En este punto, me siento en la obligación de aclarar (en el caso que haya algún lector distraído o malintencionado) que bajo ningún punto de vista se pueden justificar las atrocidades que se cometieron en nombre del “Proceso de Reorganización Nacional”, pero tampoco se pueden olvidar actos criminales cometidos por el otro bando.

    Hoy, ya a la distancia, parecería que unos fueron los buenos y otros los malos, especialmente después de la asunción del ex Presidente Néstor Kirchner, quien en el año 1983 formaba parte del mismo Justicialismo que proponía perdonar y olvidar a ambos bandos y del mismo Justicialismo que en el año 1990 indultó, también a ambos bandos; y cuyo acto “progresista” más audaz fue descolgar un cuadro y rodearse de ex terroristas, premiándolos con ministerios, asesorías, bancas en el Congreso y otros puestos, cuando deberían estar tras las rejas junto con los militares del proceso.

Fuente: Pablo Dócimo

Nuestra Opinión

La nota expone bien el tema y señala el terrible dilema de los argentinos: ¿Que es verdad y que es mentira?

La 'ideología K' con sus dos gobiernos y los golpistas del '76, se constituyen en dosmentiras a medias que constituyen, en conjunto, una sola verdad facilmente discernible: Una guerra impuesta por los "Mandones de afuera" (como lo define Solari Parravicini), para quedarse con todo lo nuestro, especialmente la Patria, como concepto comprensivo de un sentimiento cultural generalizado.

Y allí encontraremos las respuestas, y comprobaremos las mismas, sin temor a equivocarnos.

La guerra infame, con ríos de sangre, con dolorosas torturas (primero físicas y ahora espirituales) y vejámenes de todo tipo, sólo puede imaginarse por la impronta de una política de odio y resentimiento, en ambas veces generada por una central muy lejana. Ya ese visionario argentino, Solari Parravicini, encuentra en sus visiones, el anuncio de que todo nuestro mal comenzaría en los '70... y comenzó. Y todavía no terminó, lamentablemente.

Y no va a terminar, sino comprendemos que la masonería ha marcado ambas cadenas de muerte, para beneficio de la corona británica. Y encontraremos respuesta a la poca mención de Agosti y Massera. Por ejemplo.

Por: Ferreyra Viramonte Luis Fernando
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